Los payasos
suelen producir sensaciones y emociones diversas en nosotros.
Generalmente los asociamos a momentos divertidos y entrañables; al puro
entretenimiento de cuando éramos niños y disfrutábamos con sus
ocurrencias.
Sin embargo, para un pequeño porcentaje de la
población, la figura del payaso se asocia a sensaciones negativas y
desagradables,
hasta el punto de que sienten auténtico pavor.